¿De verdad no sabes por donde va la cosa? tiene que ver con la teoría esa de atacar directamente al punto fuerte de tu enemigo.
Para empezar él ni sabía lo que tomaba, era el doctor Morell el que se encargaba de atiborrarlo de todo tipo de medicamentos.
Y lo que el Dr. Morell decidió inyectarle para combatir sus terribles depresiones y dolores de cabeza fueron hormonas de Prostakrinum, que eran extractos de próstata y vesículas seminales de toros jóvenes. Por ese entonces apenas dormía, le temblaba un brazo y arrastraba una pierna.
Yo creo que el Morell ese era valenciano. Su apellido le delata.
En cuanto a lo de inyectar semen de toro, dicho así, suena realmente bizarro. Parece más inverosímil que la historia aquella del tipo que se vistió de toro para darle por culo a un torero.
Si un valenciano llegó a PAPA Papá Cara de papa, Borja-Borgia Que no llegue otro a matasanos...
Era un hijoputa, por cierto, le daba medicamentos en los que tenía él algo que ver, o en la farmaceutica que los administraba, casi lo envenena con estrictina, que creo que es veneno para ratas, supuestamente llegó a ingerir dosis diarias mortales.
Cualquier parecido con el arsénico de Napoleón es mera coincidencia...
"En 1936, cuando mi circulación y mi estómago se rebelaron... llamé a la oficina privada de Morell. Después de un examen superficial... Morell me prescribió bacterias intestinales, dextrosa, vitaminas, y tabletas hormonales.
Por seguridad, y después de eso, fui examinado por el Profesor von Bergmann, el especialista en medicina interna de la Universidad de Berlín. Concluyó que no estaba sufriendo de ningún problema en ningún órgano, y que solamente sufría de síntomas nerviosos causados por el exceso de trabajo.
Disminuí el ritmo de trabajo lo más que pude y los síntomas desaparecieron. Para no ofender a Hitler, fingí estar siguiendo las instrucciones de Morell, y como mi salud mejoró, me convertí por un tiempo el escaparate de Morell." (Albert Speer, Memorias, 1969)