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    • CommentAuthorRodia
    • CommentTime28 / 11 / 2009
     
    LA CARA OCULTA DE UN ICONO PROGRESISTA

    “Los hebreos se caracterizan por unas formas determinadas de delitos: estafa, falsedad, calumnia y sobre todo usura… Estos datos hacen sospechar una influencia de la raza sobre el comportamiento delictivo“.

    Quien habla así es uno de los hombres políticos más venerados por la zquierda, tanto española como internacional: Salvador Allende, en su tesis de doctorado titulada: “Higiene mental y delincuencia“, presentada en 1933 en la facultad de medicina de la Universidad de Santiago.

    Pero el futuro Presidente de Chile no se quedaba ahí. Añadía: “Los gitanos constituyen habitualmente unos grupos delictivos en los cuales reinan la pereza, la ira y la vanidad. Los homicidios son muy frecuentes entre ellos“. En cuanto a los árabes decía que: “son impredecibles, ociosos y proclives al robo“.

    Eso no es todo. En su escrito “científico”, Allende preconizaba, entre otras medidas, la reclusión definitiva de los enfermos “incurables” y el tratamiento autoritario de los pacientes con enfermedades ligadas a las “desviaciones sexuales”, como la homosexualidad y la toxicomanía.

    Salvador Allende no se contentó con esa profesión de fe. En 1939, ya como Ministro de Salud en un gobierno de Frente Popular, anunció que su programa contemplaría la esterilización de los alienados mentales, niños incluidos, como complemento de la lucha contra las enfermedades venéreas y el tratamiento de los toxicómanos. Presentó incluso un proyecto de ley donde calificaba estas disposiciones de “defensa de la raza con un aspecto coercitivo compuesto de medidas eugénicas negativas“. Según el artículo 18 del citado proyecto de ley, un Tribunal de Esterilización sería constituido y “contra la sentencia de esterilización pronunciada por el tribunal no se podría presentar recurso”.

    Este es el hombre político tan admirado por la izquierda española, y también por la de allende (nunca mejor dicho) los Pirineos, al punto que un alcalde de Paris (socialista, judío y homosexual, por cierto) (*) le puso su nombre a una calle de la Ciudad Luz. Una calle que previamente fue necesario “desbautizar”, ya que llevaba hasta ese momento el nombre de un famoso eugenista y Premio Nobel de Medecina: … ¡Alexis Carrel!

    (Para mayor información, ver “Salvador Allende, el fin de un mito” de Victor Farias)

    (*) (Bertrand Delanöe, víctima hace unos años de una agresión a cuchillo por un moro homófobo en el recinto del ayuntamiento de Paris. ¡Estas cosas parecen inventadas!)

    Publicado en: Antisemitismo, delincuencia, racismo

    http://layijadeneurabia.com/2009/09/09/la-cara-oculta-de-un-icono-progresista/
    • CommentAuthorRodia
    • CommentTime28 / 11 / 2009
     
    Gracias a Dios, Chile se salvó del supuesto “salvador” Inicio » Blogs » mmontt's blog
    Por Jorge Zamora E.

    "Si esto fuera la mordida de una serpiente (y se parece mucho), se podría entender que el veneno está en dejar de enseñar a los fieles que el comunismo o socialismo constituyeron una verdadera verguenza para la humanidad en el S. XX (y en el que corre) dejando un saldo de más de cien millones de víctimas en el siglo pasado y en pretender que hay una “equivalencia moral” entre la Iglesia y sus fieles ..."(representada por el Cardenal Errázuriz y la derecha conservadora) y los “hijos de las tinieblas”, representados por los dirigentes socialistas y comunistas.


    Se le llama “salvador” a quien recibe una gran misión, decisiva, para el bien común. Con justa razón, a Nuestro Señor Jesucristo se le llama El Salvador. Fue Él quien redimió al género humano y lo “salvó” del dominio del pecado, del mundo y de la carne. Sublime el nombre, infinitamente sublime la persona (toda divina) y la vocación.



    Este año el gobierno socialista de la Concertación, conmemora el natalicio de otro “salvador”. Un personaje distinto a la figura del Jesús Salvador que se describe al inicio. Este “salvador” era marxista. No sólo marxista, sino además masón y tenía alma de guerrillero. Y no sólo eso, sino que en su malvado propósito – claramente opuesto al propósito del Salvador, Nuestro Señor – fue ayudado precisa y paradójicamente, por los hijos predilectos del Salvador, el clero (el clero de izquierda para ser más preciso, un amplio sector).

    La máscara de la izquierda

    La izquierda – merced a sus inesperados colabo-radores, los llamados “tontos útiles” – ha tenido siempre la habilidad de disfrazar lo imposible. El comunismo puede hacer, entre otros “prodigios”, que el terrorista Ernesto Guevara (cuyo mérito se desconoce) sea visto como un héroe épico y que Allende, sea considerado como un gran chileno y un gran presidente. ¡De hecho, contra toda lógica, acaba de ser parcialmente elegido como el más grande chileno de la historia de nuestra nación! Obviamente, el sondeo de la opinión pública fue hecho por el canal estatal, dócil elemento del gobierno…



    El comunismo y sus aliados (a veces un canal de televisión fiscal, un diario “independiente”, un obispo izquierdista, etc.) pueden inducir a toda la nación a asumir una gran mentira, a vista y paciencia de una “derecha” silente. Esta diabólica habilidad para mentir y lo que es peor, hacer aceptar en medio de la atonía general, el error, es una habilidad sólo heredable del real inspirador del marxismo, el primer revolucionario, “el padre de la mentira”.
    • CommentAuthorRodia
    • CommentTime28 / 11 / 2009
     
    Allende sin la máscara

    Un lector desinformado y ajeno a nuestra historia reciente podría preguntar en qué nos basamos para decir que Allende, lejos de ser un “salvador”, fue un marxista radical; un gran peligro para la nación chilena. Lo más clarificador, es tomar como base su propio pensamiento y luego sacar las obvias conclusiones [1]:



    “La lucha por el poder es el objetivo estratégico que el Partido Socialista ha de desarrollar en esta generación. La vía violenta es la única posible para asegurar el triunfo de la revolución y su mantención en el poder. La vía electoral sólo debe usarse como un medio de agitación y de propaganda, subor-dinada al camino de las armas. El PS debe adecuar su organización a esta nueva estrategia y organizar de inmediato sus milicias”. (Salvador Allende, Clodomiro Almeida y Aniceto Rodríguez, máximos dirigentes del PS chileno, en El Mercurio, 28 de febrero de 1967).

    “Nuestra vía o nuestro camino tiene particularida-des muy específicas, pero se rige a su vez por las leyes generales de toda revolución que tiene un objetivo socialista, leyes éstas que han sido desen-trañadas por el marxismo leninismo”. (Salvador Allende, discurso en la IX Conferencia Nacional de las Juventudes Comunistas, en diario El Siglo, 19 de junio de 1971)

    “Yo soy Presidente de la Unidad Popular. Pero no soy el Presidente de todos los chilenos. No soy el hipócrita que lo dice, no. Yo no soy el Presidentede todos los chilenos.” (Salvador Allende, Discurso de Valparaíso, El Siglo, 7 de febrero de 1972)

    Si estas declaraciones de marxismo leninismo por la vía violenta son ciertas (el lector podrá verificar las citas) – y de hecho, lo son – ¿cómo se explica entonces el éxito de este NUEVO ALLENDE?
    • CommentAuthorRodia
    • CommentTime28 / 11 / 2009
     
    El veneno de la “amistad cívica”

    En el pasado reciente, los católicos y la derecha (conservadora, católica, y anticomunista en su ma-yoría) observaron, atónitos, cómo los pastores (salvo honrosas excepciones) favorecieron al socialismo, desatendieron sus sagrados deberes y contradijeron la Doctrina Social y la Pastoral Social de la Iglesia.



    Hoy, observan cómo el Cardenal Errázuriz pro-mueve que sembremos una nueva “amistad cívica” [3] con los partidos comunista y socialista y todos los sectores políticos [4] . Bajo el pretexto de que es necesario mantener un buen nivel de polémica, sin descalificaciones, esa equivocada orientación pastoral dada por el Cardenal, favorece un peligroso relacionamiento de los fieles católicos con los sectores de la extrema izquierda.



    Implícito en esta “política de distensión” con los partidos de izquierda, está el principio (errado) de que no hay peligro para la Iglesia y sus fieles al sembrar una nueva amistad con el comunismo y el socialismo. ¿Dónde quedan entonces las prohibi-ciones y excomuniones a los que colaboran con el comunismo? Son varios los Papas que han ense-ñado sobre el gravísimo error (y pecado) que se comete al caer en estas colaboraciones malentendidas.

    Si esto fuera la mordida de una serpiente (y se parece mucho), se podría entender que el veneno está en dejar de enseñar a los fieles que el comunismo o socialismo constituyeron una verdadera verguenza para la humanidad en el S. XX (y en el que corre) dejando un saldo de más de cien millones de víctimas en el siglo pasado y en pretender que hay una “equivalencia moral” entre la Iglesia y sus fieles (representada por el Cardenal Errázuriz y la derecha conservadora) y los “hijos de las tinieblas”, representados por los dirigentes socialistas y comunistas.

    Derribadas las barreras ideológicas, el terreno está libre para que los católicos asuman al nuevo Allende

    Si un católico descuidado siguiera la pastoral de la “amistad cívica” con el comunismo, sus barreras ideológicas, que lo preservaban de la aceptación de todo lo comunista, caerían por tierra. Así, el terreno estaría despejado para que los católicos, bajo los efectos del veneno de la amistad cívica, acepten que Allende fue el mejor presidente de Chile y el precursor de una gran obra para la nación.

    En otras palabras, si la máxima autoridad eclesiás-tica de la nación nos llama a ser “amigos cívicos” del comunismo, se haría difícil polemizar soste-niendo que Allende fue el peor chileno de todos los tiempos.
    • CommentAuthorRodia
    • CommentTime28 / 11 / 2009
     
    Consideraciones finales

    Para demostrar que Allende no fue un verdadero “salvador” sino que por el contrario, el peor de todos los chilenos de la historia, sobran las estadísticas, noticias de periódicos, reportajes, armamentos encontrados, declaraciones propias, etc. etc.

    Lo realmente gravitante ahora será, para el lector que nos acompañó hasta el final de este artículo, alertar a muchos otros y desintoxicar del “veneno ideológico” a muchísimos católicos que hoy están perplejos y confundidos con la “amistad cívica” y la nueva cara de Allende.

    Si acudimos con fervor a la Virgen del Carmen, Reina y Patrona de Chile, Ella auxiliará con su gra-cia y despertará a miles de compatriotas que en el fondo de sus corazones, dan gracias a Dios porque Chile se salvó, del supuesto “salvador”.

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    http://www.elcruzado.org/?q=node/47