Paloma es un huracán de categoría 3 extremadamente peligroso que amenaza barrer a Cuba como una tormenta mayor, apuntando hacia la ciudad de Camagüey. Paloma llegará a Cuba el sábado por la noche. Dios tenga piedad de Cuba.
La tiranía castrista y los huracanes
Opiniones
Por Humberto (Bert) Corzo* CUBANET, 3 de noviembre de 2008
Por Humberto (Bert) Corzo* CUBANET, 3 de noviembre de 2008 http://www.cubanet.org/CNews/y08/nov08/03_O_1.html
El huracán Gustav de categoría 4 con vientos de 240 km/h, que atravesó Cuba el 30 de agosto, causó los mayores destrozos en Pinar de Río. De acuerdo con informes oficiales, los vientos del ciclón, tuvieron rachas ocasionales de hasta 340 km/h.
Se han reportado hasta este momento sólo 19 heridos y lesionados, ninguno grave, que dejó a su paso el huracán Gustav, según fuentes oficiales. Cinco pescadores que se encontraban desaparecidos desde el 28 de agosto fueron encontrados y rescatados. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), había manifestado su inquietud, ya que no ha habido un reporte de las autoridades de la desaparición. Familiares de Jesús Valier informaron su desaparición en el río Toa, Guantánamo, el domingo 31 de agosto tras las fuertes lluvias ocasionadas en zonas de la región oriental del país por el huracán Gustav. En los informes oficiales no se reportaron desapariciones. Es increíble que no se hayan producido muertes por accidentes a causa del huracán, lo que contrasta con las 96 víctimas fatales reportadas en otros países del Caribe azotados por Gustav.
El huracán Gustav destruyó total o parcialmente 140.000 casas el sábado 30 de agosto en la provincia occidental de Pinar del Río, 370 escuelas, centenares de kilómetros de tendido eléctricos y telefónicos y arraso numerosos cultivos.
El huracán Ike de categoría dos con vientos máximos sostenidos de 160 kilómetros por hora atravesó de este a oeste Cuba desde el 8 al 10 de septiembre. Más de 200,000 estructuras fueron dañadas por el huracán, de las cuales los medios oficiales reportaron 30,000 derrumbes totales. Los expertos afirman que por lo menos el 70 por ciento de las viviendas de La Habana están en un estado precario.
Se han reportado hasta este momento 7 muertes causadas por el huracán Ike. El diario oficial Granma informó que “la pérdida de las siete vidas humanas… no fueron solo consecuencia directa de los efectos de Ike, sino de la falta de observancia estricta de las medidas orientadas por el sistema de la Defensa Civil”. El cinismo de la tiranía no tiene límites al atribuir que las muertes ocurridas se debieron a la irresponsabilidad de las victimas.
El régimen ha estimado las pérdidas causadas por los huracanes Gustav y Dennis en $5,000 millones de dólares. Fuentes no gubernamentales estiman las pérdidas en $10,000 millones de dólares. Continua.
El Gobierno de Estados Unidos reiteró el 10 de septiembre su oferta de ayuda a Cuba. “El Gobierno cubano rechazó el 6 de septiembre nuestra oferta inicial de enviar un equipo para evaluar los daños causados por el huracán ‘Gustav’, pero nuestra propuesta sigue en pie tras el paso del huracán ‘Ike’”, explicó el Departamento de Estado en un comunicado.
El régimen lo criticó alegando que el equipo de evaluación era un pretexto innecesario y solicitó un levantamiento temporal del embargo. El Secretario de Comercio Gutiérrez explico que levantar el embargo, aunque fuese temporalmente, requiere la aprobación del Congreso.
El 15 de septiembre, el gobierno de Estados Unidos revelo que el gobierno cubano rechazó $5 millones de dólares de ayuda a las víctimas de los huracanes, no obstante haber eliminado el requisito de enviar un equipo de evaluación.
El 17 de septiembre en las “Reflexiones de Fidel”, la respuesta oficial del régimen señaló que lo que el país realmente necesitaba era la autorización de créditos para comprar materiales de construcción. En dicha reflexión Castro dijo: “la dignidad de un pueblo no tiene precio”’ y mas adelante “Se equivocan rotundamente los que en nuestro país se disgusten por ello”, en obvia referencia a la decisión del régimen de no aceptar la ayuda de Estados Unidos. Según él la dignidad es más importante que la ayuda a los victimas cuando estas más lo necesitan. La última cosa en su mente es el bienestar del pueblo cubano.
Su verdadera intención es la de usar los desastres causados por los huracanes como una oportunidad para extraer concesiones del gobierno de Estados Unidos, tales como la suspensión del embargo comercial y la autorización de préstamos y líneas de crédito que no serán pagados y los contribuyentes norteamericanos serán los que han de pagar las deudas, al mismo tiempo que la dictadura no hace concesión alguna.
El régimen cubano no ha respondido a la última oferta incondicional de ayuda gratis de Washington del 19 de septiembre de entregar $6.3 millones en materiales de construcción y albergues para unas 48,000 personas víctimas de los huracanes. “Nuestra oferta más reciente fue una respuesta directa al pedido del Gobierno cubano para materiales de construcción”, explicó Gutiérrez. Continua>
"Es difícil entender, muy difícil, cómo ponen la política por encima del sufrimiento", dijo Carlos Gutiérrez, Secretario de Comercio, en una entrevista telefónica con The Miami Herald el lunes 22 de septiembre. El régimen ha rechazado tres ofertas anteriores, y no ha respondido a la última oferta. Estados Unidos es el primer proveedor de alimentos y ayuda humanitaria de Cuba y el número dos en el envío de dinero.
El 24 de septiembre, la Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó la inclusión de $100 millones de ayuda a las víctimas de los huracanes y para la asistencia en la reconstrucción de Haití y otras naciones del Caribe. La Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) ha asignado $30 millones en ayuda de emergencia a Haití hasta la fecha. De seguro que la ayuda que se le hubiese asignado a Cuba seria mucho mas que los $30 millones asignados a Haití, ya que Estados Unidos aceleraría, durante un periodo de 90 días, la tramitación de solicitudes para asistencia humanitaria inmediata por un importe de hasta 10 millones de dólares por cada Organización No Gubernamental (ONG).
Castro estimo en $1,400 millones las pérdidas causadas por huracán Dennis de categoría 3 que atravesó Cuba el 8 de julio de 2005, el cual dañó más de 120,000 viviendas. Las crecidas de los ríos excedieron a las ocurridas durante el ciclón Flora.
Un profesor universitario e investigador del sector económico admitió al El Nuevo Herald que "los cálculos del desastre parecen incompletos en consideración con las imágenes vistas''.
No obstante la magnitud del desastre, Castro dijo que no aceptará ninguna ayuda que ofrezcan Estados Unidos y la Unión Europea para mitigar los daños causados por el huracán. Sin embargo el 5 de septiembre de 2005 Castro ofreció enviar una brigada de 1586 médicos cubanos a Estados Unidos para atender a las víctimas del huracán Katrina. Su hipocresía no tiene límites.
Estados Unidos agradeció pero rechazó la oferta de Cuba de enviar unos 1,600 médicos para atender a víctimas del huracán Katrina ya que suficientes médicos estadounidenses se ofrecieron como voluntarios para atender las víctimas.
El gobierno castrista estimó en $1,800 millones las pérdidas causadas por el huracán Michelle en el 2001; en $1,223 millones las pérdidas causadas por Charley y en $923 millones las causadas por Iván en el 2004. Los daños causados por dichos huracanes han sido menos catastróficos que los causados por Dennis.
Las estadísticas del régimen han estimado el número de víctimas mortales causadas por los huracanes en: George 6, 1988, Irene 4, 1999, Michelle 5, 2001, Isidoro 2 y Lili 1, 2002, Charley 5, 2004, Iván 0, 2004, y Dennis 17, 2005.
Partes de la Agencia de Información Nacional (AIN) cubana durante y después del paso de Iván, anunciaron entre 8 y 12 pulgadas de lluvia y una marea de entre 8 y 10 pies, con olas de 20 pies de altura. Las crecidas de los ríos se asemejan mucho a las ocurridas durante el huracán Flora, sin embargo ni una sola pérdida de vidas humanas fue reportada.
Estas cifras son de muy dudosa veracidad. Nunca las estadísticas son reflejo exacto de la realidad, y hasta se prestan a manipulación. Las estadísticas en la tiranía castrista se deforman deliberadamente con fines publicitarios, manipulando o simplemente escondiendo la información, como en las estadísticas de los muertos causados por el huracán Flora, como se demuestra a continuación:
El ciclón “Flora” causo grandes estragos en Cuba. Se reportaron 100 muertos según el parte del Gobierno. Periódico Revolución, octubre de 1963.
Flora ocasionó cerca de 1,000 muertos. Discurso de Fidel Castro, mayo 27 de 1969.
El huracán Flora arrasa Cuba: 1,159 cadáveres y cuantiosos daños. elmundo.com, 25 de julio de 2001.
Un monumento para recordar a las víctimas del huracán Flora, que ocasionó la muerte a más de 1, 200 cubanos. Juventud Rebelde, 7 de octubre de 2003.
El más mortífero, sin embargo, fue Flora, en 1963, que dejó casi 2,000 muertos por las inundaciones que produjo en el oriente de la isla. La Habana, 13 de septiembre de 2004 (EFE).
Las estadísticas de la tiranía castrista hablan por sí mismas.
¿Cuántos años han de pasar para realmente conocer las pérdidas materiales y de vidas humanas ocasionadas por los otros huracanes? No está lejano el día en que podamos comprobar la veracidad sobre dichas estadísticas.
* Humberto (Bert) Corzo nació en Matanzas, Cuba. Graduado de La Universidad de La Habana con el título de Ingeniero Civil en 1962. Desde su arribo a los Estados Unidos en 1969 como exiliado se estableció en Los Angeles, California, obteniendo la registración como Profesional Engineer en 1972. Cuenta con más de 45 años de experiencia en la rama de la Ingeniería Estructural. Miembro de la American Society of Civil Engineers y la Cuban-American Association of Civil Engineers.
Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y, Noviembre 8, 2008
En la línea de que los nombres revelen poco o nada del alma de las cosas, se inscribe el huracán Paloma. Su temido vuelo -categoría cuatro- tiene más de carroñero en pos del animal herido que de blanco aleteo. A los ciclones le cuelgan calificativos tiernos que después vienen a engrosar el vocabulario de lo desastroso. Se van y nos dejan con nombres como Iván, Charlie, Denis o Gustav para con ellos designar aquello que nos parezca igual de destructivo. De ahí que nuestros políticos -y sus arrasadores planes económicos- han sido llamados como una tormenta tropical o como el huracán fuerza cinco que se llevó tantas casas.
Pero hoy el sarcasmo onomástico es más cruel. Paloma revoletea sobre una Isla herida, hinca su pico en regiones que todavía muestran las llagas dejadas por los huracanes de agosto y septiembre. Tiene el cuello pelado de las auras tiñosas –endémicas como el absurdo- y la negrura de sus plumas no presagia nada bueno. A la naturaleza es mejor no tratar de entenderla. Ella tiene su caos y su lógica. A nosotros nos ha tocado por el momento su desconcierto, su locura. Paloma pasará, dejándonos la Isla en el mismo lugar, la destrucción un tanto más profunda que hoy y los sueños, mucho más lejanos
Escrito por: Yoani Sanchez en Generación Y Noviembre 23, 2008
El mediodía de este sábado nos encontró en la carretera rumbo a Pinar del Río. La hierba al lado de la vía ya ha crecido, pero las palmas deshojadas recuerdan que el desastre ocurrió hace sólo dos meses. La vida va más lenta, como si Ike y Gustav hubieran remarcado la imagen decimonónica que ya tenían estos campos. Si no fuera por un viejo tractor aquí y una torre eléctrica allá, uno creería que ha viajado dos siglos -hacia atrás- en el tiempo. Algunas casas llevan nuevas cubiertas de asbesto cemento, que serán alimento para los vientos del próximo huracán.
Las dos mochilas de medicinas y ropa, que hemos acopiado entre amigos, resultan muy limitadas para todas las necesidades que nos salen al paso. Los alimentos escasean, sobre todo –vaya ironía- aquellos que provienen del surco. Hasta los niños, que normalmente apartan el pepino del plato, extrañan el peculiar sabor de esta hortaliza. La tierra demora en cicatrizar. El pequeño agricultor autónomo ha visto aumentar las presiones para vender su cosecha al Estado y no a los mercados libres, donde podía obtener mayores ganancias. Esto genera desinterés para producir y tarimas vacías en los puntos de venta. Otra vez, como en aquellos adversos años noventa, es necesario salir de la ciudad para comprar algo de yuca, cebolla o un pedazo de cerdo.
Entre La Habana y Pinar del Río dos puntos de control policial escogen autos al azar y verifican que nadie trafique con leche, queso o viandas. Al igual que esos sofisticados aparatos médicos para mirar en el interior del cuerpo humano, la gente ha bautizado estos registros como “somatón”. En los intervalos menos vigilados de la carretera, vendedores ilegales muestran su mercancía y se esconden cuando pasa un auto con chapa oficial.
Aunque para los medios informativos el desastre es una noticia que va desvaneciéndose, en la vida de los damnificados es el titular de cada día. Hay que evitar que la desmemoria tape esa situación, que el triunfalismo nos haga creer que ya todo ha pasado, que la avalancha de reportajes positivos nos engañe con la profundidad de la catástrofe. Les recuerdo a todos que hay que ir a las zonas afectadas, entregar directamente las ayudas y recoger los testimonios allí. Los vientos huracanados siguen soplando en la vida de esas personas y no van a disminuir porque nos tapemos los oídos.
ISLA DE LA JUVENTUD, Cuba, 24 de marzo (Lamasiel Gutiérrez, Isla Press / www.cubanet.org) - A 6 meses del paso de los huracanes Gustav e Ike por el municipio especial Isla de la Juventud, miles de damnificados aún duermen bajo la estrellas, o en casetas llamadas temporales, sin condiciones habitacionales mínimas. Países como Rusia, España, Venezuela, Brasil y Estado Unidos, ofrecieron su ayuda tras el paso de los ciclones.
Según reportes del gobierno cubano, las pérdidas se estimaron en cientos de millones de dólares solamente en el municipio especial, donde fueron dañadas más del 85 por ciento de las viviendas. Raúl Castro visitó a mediados de septiembre de 2008 Isla de la Juventud, donde se reunió con los afectados del barrio Concuni, y les pidió calma y confianza en la revolución. Actualmente, los residentes del lugar siguen esperando las llamadas “petrocasas” venezolanas, sobreviviendo en casuchas de cartón, prácticamente a la intemperie.
“A mí me vendieron mil 220 tejas y 7 cajas de clavos para la construcción de una caseta temporal. Tuve que luchar por las tejas que me faltaban e improvisar” –dijo a esta reportera Bartolo Salazar, quien perdió todos sus bienes.
La ayuda destinada a los damnificados es canalizada a través del Poder Popular, y se distribuye a través de los consejos de defensa por los delegados de zonas. Cientos de quejas se han recibido en el gobierno local, que han puesto al descubierto la corrupción ión imperante en estos consejos, que reparten los materiales de acuerdo a la filiación política de los damnificados, y no de sus necesidades.
Los afectados por el último huracán han dejado de ser noticia para convertirse sólo en números en las estadísticas de quienes han perdido sus casas. Ya los políticos no viajan hacia las zonas de desastre para hacerse fotos al lado de los damnificados y los materiales para construir se pierden en el engranaje de la burocracia. Algunos pocos poblados han tenido la suerte de ser la vitrina de la reconstrucción, pero otros –pequeños y desconocidos- siguen mostrando sus casas desechas.
Cerca de Cienfuegos, una familia albergada sospecha que el cemento y la arena para levantar sus paredes ha ido a parar a manos de otros que pudieron pagarlos mejor. A la periferia de La Habana llegan -para edificar sus casas de lata y cartón- quienes se han cansado de esperar a que renazcan sus pueblos de origen. No quieren ser las víctimas del próximo ciclón, porque esos desastres naturales que fueron Ike y Gustav sólo arrojaron luz sobre el otro, sobre el desastre de improductividad e inercia que nos afecta a todos.
Pronto se cumplirá un año desde que miles de casas pasaron a tener como cubierta el cielo. Caletone, un pueblo cerca de Gibara que no aparece ni siquiera en el Atlas de Cuba, sigue sumido en la destrucción. Sus habitantes saben que con la actual crisis económica sería un milagro si los recursos necesarios llegan a sus manos. Han caído en esa zona de nadie provocada por el olvido, por el triunfalismo de la prensa y los vientos –para nada huracanados- de la espera.
Las estadísticas de la tiranía castrista ocultan los resultados en la mayoría de los casos, manipulando o simplemente desapareciendo la información. En este caso específico la manipulación se lleva a cabo en el número de muertes causadas por los huracanes, como se muestra en los siguientes extractos del artículo “LA TIRANÍA CASTRISTA Y LOS HURACANES”:
El ciclón “Flora” causo grandes estragos en Cuba. Se reportaron 100 muertos según el parte del Gobierno. Periódico Revolución, octubre de 1963.
Flora ocasionó cerca de 1,000 muertos. Discurso de Fidel Castro, mayo 27 de 1969.
El huracán Flora arrasa Cuba: 1,159 cadáveres y cuantiosos daños. elmundo.com, 25 de julio de 2001.
Un monumento para recordar a las víctimas del huracán Flora, que ocasionó la muerte a más de 1, 200 cubanos. Juventud Rebelde, 7 de octubre de 2003.
El más mortífero, sin embargo, fue Flora, en 1963, que dejó casi 2,000 muertos por las inundaciones que produjo en el oriente de la isla. La Habana, 13 de septiembre de 2004 (EFE).
Las estadísticas de la tiranía castrista hablan por sí mismas.[1]
El gobierno de E.U., a quien el gobierno cubano considera su enemigo número 1, ofreció ayuda monetaria y de materiales de construcción, etc, pero el gobierno cubano rechazó la ayuda. ¿Por qué las autoridades cubanas prohíbieron la entrada de paquetes turísticos en el país? Estos eran paquetes con suministros médicos que se necesitan desesperadamente.
Esa ayuda era para el pueblo de Cuba no para el gobierno de Cuba. ¿Tiene el gobierno derechos sobre su pueblo especialmente cuando no es un gobierno elegido libremente?