El taekwondista cubano Valodia agrede a un árbitro
El Pais, 24/08/2008
El taekwondista cubano Angel Valodia Matos y su entrenador fueron suspendidos de por vida de todas las competiciones deportivas después de que el primero agrediera al árbitro tras ser descalificado en la pelea por el bronce contra el kazajo Arman Chilmanov, y el entrenador gritara que "el árbitro estaba comprado". Valodia fue descalificado (cuando ganaba 3-2 en el segundo asalto) porque excedió el minuto de que disponía para ser atendido médicamente tras sufrir un golpe en el pie. La Federación Internacional de Taekwondo examinó inmediatamente el caso y acordó la suspensión de por vida de Valodia y su entrenador.
Cultura de la Violencia
¡Denle duro a los gusanos! Esa fue la orden dada por Fidel Castro a los atletas cubanos que se aprestaban a viajar a Kingston-Jamaica para participar en los Juegos Centroamericanos y el Caribe a principio de la década de los 1960s.
¡Denle duro a los gusanos! Grito conminatorio y violento escupido por el Comandante en Jefe, convertido a partir de ahí en la encomienda a seguir y cumplir desde Kingston-Jamaica hasta el Baltimore-EE.UU. y Pekin 2008 de hoy día.
El romperle las cabezas y los huesos a los cubanos exiliados será el let motiv supremo: no ya solamente competir, no ya solamente ganar…
En los Centroamericanos de Kingston-Jamaica fue el Equipo cubano de Levantamiento de Pesas el que arremetió violentamente contra un grupo de exiliados que les pedían ¡”QUE SE QUEDARAN”!
En 1967, en Winnipeg-Canada, Ramón Echevarría, el catcher del team de Baseball de CUBA hubo de agredir con un bate violenta y gratuitamente a un exiliado cubano en las gradas que les pedía “que se quedaran”.
En unas competiciones deportivas en San Juan-Puerto Rico, a finales de los 1960s, al prohibirsele a la delegación deportiva castro-comunista el asistir a las mismas por ser Puerto Rico territorio americano, Fidel Castro tuvo la audáz idea de remodelar una barco mercante llamado el Cerro Pelado, y así trasladar a los atletas cubanos frente a las costas de San Juan-Puerto Rico, bajarse del barco a participar en los juegos, y después regresar a la embarcación anclada.
Existe un documental de la época realizado por el cineasta comunista cubano Santiago Alvarez filmado antes de partir hacia Puerto Rico, viéndose a Fidel Castro sobre la cubierta conminando a la delegación deportista que “en Puerto Rico”¡: DENLE DURO A LOS GUSANOS!”.
En 1987, en INDIANAPOLIS- USA, varios miembros del team de boxeo de la Delegación Castro-Comunista subiéron precipitadamente las escalinatas del stadium para agredir violentamente al cantautor cubano exiliado Pedro Tamayo, quien sufriría la fractura de varias costillas a consecuencia de ello. Tamayo: un artista de música protesta anti-comunista exiliado, no muy alto, no muy fuerte físicamente que digamos; en quien los mastodontes boxeadores del INDER se ensañaron.
El 23 de Octubre de 1999, Baltimore –EE.UU.-, en una justa deportiva de baseball efectuada por los team de CUBA y los ORIOLES, al unos cubanos exiliados lanzarse al terreno de juegos pidiéndo la “¡ LIBERTAD DE OPOSITORES PRESOS EN CUBA!” fueron agredidos salvajemente por peloteros cubanos asociados al INDER. En esa ocasión uno de los exiliados más golpeado fue el conocido “espontáneo”: TINTORERO.
En 1999, en el Aeropuerto Internacional de Miami, Teófilo Stevenson, campeón mundial de peso completo de boxeo amateurs asociado al INDER, agredió violentamente a un axiliado cubano que trabajaba en el aeropuerto de Miami, sacándole tres dientes de un piñazo. El gigante abusador fue detenido por las autoridades miamenses, pagó la fianza y regresó corriendo a Cuba. El día que tuvo que asistir a “su Día en Corte” en Miami, Stevenson no hizo acto de presencia y hoy es considerado un Prófugo de la Ley en los Estados Unidos.
bueno si el campeon olimpico de boxeo Max Schmelling (que una vez noqueo a Joe Louis) peleo como paracaidista en la invasion nazi de Creta, calculo que lo menos que se puede pedir de estos monos bananeros es que le peguen alguna patada a algun maldito capitalista